DOMA MENORQUINA

 

1.- ORIGEN DE LA DOMA MENORQUINA.
2.- LA MONTA.
2.1.- ESTILO DE MONTA A LA MENORQUINA.
2.2.- MOVIMIENTOS Y FIGURAS MÁS CARACTERÍSTICAS.
2.3.-INFLUENCIA DE CONDUCIR CON UNA MANO SOBRE LAS FIGURAS Y LOS MOVIMIENTOS.
3.- ESTILOS DE "BOTS".
4.- INFLUENCIA DEL MODELO DE BOCADO Y ESPUELAS SOBRE EL CABALLO
5.- PROBLEMAS MÁS FRECUENTES.
5.1.- EL JUEGO DE "LA POR" (EL MIEDO).
6.- GUARNICIONES PROPIAS. DE LA SILLA.
7.- LA DOMA MENORQUINA EN EL ESPECTÁCULO.
8.- EL REGLAMENTO DE DOMA MENORQUINA. CONCURSOS QUE SE CELEBRAN. VESTIMENTA.

1. ORIGEN DE LA DOMA MENORQUINA

La isla de Menorca aún guarda algunos recuerdos de las diferentes culturas y religiones que hubo en sus tierras durante los siglos pasados. Los musulmanes, durante el período en que vivieron en nuestra isla, posiblemente fueron los que más costumbres y conocimientos dejaron sobre el mundo del caballo, el bocado "d'avellanes" se cree que podría ser uno de tantos, a pesar de que no se conserven documentos que lo confirmen.
Los saqueos de Maó por Barbaroja el 1535 y de Ciutadella el 1558 por la flota turca ocasionaron la pérdida de los archivos medievales menorquines. Pero aunque se hubiesen conservado, muy posiblemente no tendríamos mucha información sobre los juegos que se celebraban en Menorca en aquella época. Evidentemente, tenemos conocimiento de que se hacían torneos, al menos en Ciutadella, por la existencia del topónimo de la plaza del borne, ya que "bornar" es sinónimo de bornear, justar, etc.
Afortunadamente, disponemos de información en el archivo del "Regne de Mallorca", donde se encuentran datos que hacen referencia a torneos entre caballeros celebrados en el siglo XIV en Menorca, y en el archivo del "Ajuntament de Ciutadella de Menorca", donde se conservan datos más recientes.
En el siglo XVII los juegos ecuestres eran ya un espectáculo, que se incorporaba a otros actos con motivo de celebraciones festivas extraordinarias y tenían un carácter muy diferente a los torneos medievales. Esto puede observarse en las fiestas que se celebraban en Ciutadella el 1601 con motivo del nacimiento de la infanta Ana, hija de Felipe III, que llegaría a ser Reina de Francia.
En esta celebración se hicieron diferentes actos, como hogueras, juego de "lladrioles", el juego de la "ensortilla" y "estaferm" -un muñeco de madera giratorio al que los corredores daban con la lanza y dicho muñeco golpeaba al corredor inexperto-. Estos juegos se incorporaron a las fiestas de Sant Joan, aunque el "estaferm" se perdió con el tiempo.
Es significativo el cambio del carácter de los juegos, que ya no se realizaban en el borne sino en la plaza "de les Corts" o "Plaça vella". La expresión <<correr en la plaza>> se conserva aún hoy en día en la fiesta de Sant Joan de Ciutadella.
Posteriormente, encontramos referencias a las fiestas de Sant Joan, cuando en 1661 se celebraban juegos en el "Pla", y en la cabalgata participaban obreros. Se hacían "caragols", el juego de "les carotes", correr en la "ensortlla" y correr "abraçats", así como también se celebraban actos religiosos.
Actualmente, a pesar de los diversos cambios surgidos a lo largo de la historia, se mantienen dichos actos en las fiestas de Sant Joan de Ciutadella, incluso los juegos medievales derivados de los torneos que se disputaban en la época medieval.
A partir de las fiestas de Sant Joan, los otros pueblos de la isla de Menorca incorporaron actos ecuestres a sus fiestas patronales, dando lugar a unos importantes acontecimientos que desembocaron en el origen de la doma menorquina.


2. LA MONTA

2.1.- ESTILO DE MONTA A LA MENORQUINA
Los principios de la equitación son universales, y todos aquellos jinetes y amazonas que han conseguido convertir en arte su práctica ecuestre se han servido de las mismas virtudes, independientemente de la modalidad de doma practicada: sensibilidad para intuir el momento exacto en que se tiene que aplicar una acción o orden sobre el caballo, tacto para aplicar las ayudas con la intensidad justa para conseguir la respuesta deseada del caballo, reflexión para analizar de forma autocrítica las dificultades surgidas; constancia para preparar gradualmente el caballo para realizar aires de más dificultad; pasión por convertir en arte el acto deportivo de montar a caballo.

La monta a la menorquina es una modalidad de monta a la jineta, caracterizada por sujetar las riendas con la mano izquierda. Curiosamente, en Menorca esta modalidad recibe el nombre de "anar de brilla". Este estilo de monta se ha mantenido reducido en el ámbito de manifestaciones ecuestres con una fuerte tradición, como es el caso de la doma menorquina y la doma vaquera. Al contrario, el otro tipo de monta en la que el caballo se guía con dos manos ha evolucionado con el paso del tiempo y se utiliza en la equitación deportiva y académica actual.
La monta a la jineta tuvo su momento álgido cuando la celebración de justas y torneos eran actos habituales para dirimir desafíos, disputas, o bien como simple distracción predilecta de los caballeros durante los siglos XVI y XVII. Por la oposición de la Iglesia a estos actos, los cuales en muchas ocasiones terminaban con muertos y heridos, se transformaron en juegos no peligrosos aunque semejantes a los anteriores.
El "Joc de les Canyes" (juego de las cañas) consistía en tirarse cañas unos a los otros en mutua acción de ataque. Las cañas debían ser desviadas con una especie de escudo de forma ovalada cuyo nombre era "ardaga", que se sujetaba en el brazo izquierdo y en el que se lucia la divisa o colores del caballero. Durante el juego, el caballo debía girar rápidamente e ir de un lado a otro, hasta dar marcha atrás, con gran agilidad y prestaza, dirigido con las ayudas de los pies, piernas y rodillas del caballero, así como la acción de las riendas sujetadas con la mano izquierda.

Por lo tanto, no es un disparate considerar que el estilo de montar utilizado en la época del juego de las cañas haya llegado hasta nuestros días a través de la fiesta, de la que es remarcable la uniformidad existente en cuanto a guarnición, utilización del bocado "d'avellanes" o de un bocado fuerte, y la forma de sujetar las riendas.
La Doma Menorquina busca sus orígenes en las fiestas tradicionales de Menorca, un acontecimiento importante y muy respetado por la gente de los pueblos de la isla, que han hecho que la tradición se mantenga viva hasta la actualidad.
Los caballos también se utilizaban en Menorca para trabajar en el campo, para replegar el ganado, vacas, terneros o cabras, y como medio de desplazamiento.
Estos dos hechos, contribuyeron a que la isla de Menorca preservase el caballo menorquín y el estilo de monta sin influencias extranjeras.
En los últimos años, se ha extendido el uso de la Doma Menorquina a actividades de paseo, concursos y espectáculos.

 

[En proceso de traducción, Actualmente sólo está disponible en catalán]

 

 

 

 

 

 



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