HISTORIA DEL <<CLUB ESCOLA MENORQUINA>>

Para conocer la historia del Club Escola Menorquina es necesario remontarnos muchos años atrás, cuando en 1940 JOAN PONS MARTÍ (fundador y presidente del "Club Escola Menorquina") nació en una finca agrícola de Menorca. La inevitable relación con los equinos que se utilizaban para trabajar en el campo le hizo descubrir lo que seria su gran afición: los caballos.
La vida relacionada con el caballo de Joan Pons Martí se puede dividir en diferentes etapas que marcan una gran dedicación y la consecuente evolución en el mundo del caballo:

1. INICIOS:
El hecho de vivir y trabajar en el campo de Menorca hasta los 37 años, supone un contacto permanente de Joan Pons Martí con los animales. Como todo el campesinado de Menorca (que era la gran mayoría de la población del momento) para cultivar las tierras necesitaban los equinos porque no había llegado ningún tipo de innovación técnica en el campo de la agricultura (la maquinaria a motor no llegaría hasta los años 60).


De esta etapa se puede observar la primera fotografía: Joan Pons Martí montando a caballo en el patio de Sant Joan (finca donde Vivian) en 1958, cuando sólo tenia 18 años. Cabe apreciar el estilo de monta que tenían los payeses del momento y también la ausencia de todo tipo de indumentaria hípica actual (pantalones elásticos, botas, etc). Se demuestra así, la gran diferencia que hay entre la hípica como hobby y la hípica como tradición.


2. PARTICIPACIÓN EN LAS FIESTAS TRADICIONALES DE MENORCA:
En 1959 Joan Pons Martí comenzó a participar en las fiestas tradicionales de Menorca (Sant Bartomeu de Ferreries los días 23 y 24 de Agosto, Sant Joan de Ciutadella los días 23 y 24 de junio, Sant Llorenç de Alaior el fin de semana siguiente al día 10 de agosto, Mare de Déu de Gràcia de Maó los días 7 y 8 de septiembre, etc.)
Tradicionalmente, los caballos de las fiestas de Menorca participaban en ellas con un mínimo de preparación porque su funcionalidad básica era el trabajo agrícola. Hasta se daban algunos casos de jóvenes que pedían prestado un caballo y salían a la fiesta sin haber entrenado siquiera, ya que el caballo había trabajado en la finca hasta el mismo día de la celebración. De esta manera, el comportamiento del caballo en la fiesta podía llegar a ser casi salvaje.
En Menorca había la idea de que si los caballos hacían el "bot" (la elevada típica de la isla) ya no podían estar domados y completamente sometidos al jinete ya que, por naturaleza, el caballo tiene el "bot" como sistema de defensa, aunque algunos jinetes preferían que el caballo hiciera el "bot" a que fuera más fiable a la hora de trabajar.

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Fue en este momento que Joan Pons Martí demostró que trabajando a los caballos, estos podían realizar los "bots" y a la vez hacer todo lo que el jinete le ordenara de manera totalmente controlada. Esto fue el fruto de dedicar gran parte de su tiempo al caballo que había en la finca donde vivía.
La admiración de los espectadores fue en aumento porque los caballos podían hacer las dos cosas: "botar" y estar sometidos al jinete además de participar en la fiesta de una manera más controlada que como se había hecho hasta el momento.
Años más tarde, en 1970, apoyó y ayudó a su novia, Consuelo Marquès Melià, a participar en las fiestas de Sant Bartomeu. Nunca antes había participado una mujer sobre un caballo en ninguna fiesta de Menorca, pero Joan Pons Martí opinaba -y aún opina- que las fiestas pertenecen a los habitantes de cada pueblo. Todos aman la fiesta de su pueblo y la consideran la mejor de todas, en consecuencia, para conservar las fiestas y mantenerlas a lo largo de los años, lo mejor que se puede hacer es que los participantes sean los empadronados de cada pueblo, sin distinción de oficio o sexo.


De esta época se puede observar la segunda fotografía: Consuelo Marquès Melià en el "Jaleo" de las fiestas de Sant Bartomeu de Ferreries en 1970. Cabe destacar la gran expectación que causo dicho acontecimiento.


3. SE CONVIERTE EN UN HOBBY:
A mediados de los años 60 la tracción animal es sustituida por la tracción a motor en todos los trabajos del campo, de manera que muchas fincas se quedaron sin caballo. Pero Joan Pons Martí, continuó teniendo caballo en Na Marcona (finca propiedad de su familia) porque era su afición. En Na Marcona acondicionó un trozo de terreno para tener una pista donde trabajar en mejores condiciones con los caballos.
Día 2 de Agosto de 1971 JOAN PONS MARTÍ y CONSUELO MARQUÈS MELIÀ se casaron en la parroquia de "Sant Bartomeu" de Ferreries y a partir de ese momento empezó su inseparable trayectoria en el mundo del caballo.
El entusiasmo por los caballos iba aumentando, y viajando, leyendo libros y conociendo otros aficionados al caballo descubrieron otros estilos, otras domas, otras modalidades, etc.
Viendo caballos domados con alta escuela empezaron a aplicar aires de este alto nivel a caballos menorquines aunque estuvieran domados al estilo de las fiestas. Algunos de estos aires pueden ser el pasaje, el piafé, etc. Además, algunos aires como por ejemplo el galope, que se habían realizado siempre en Menorca, se pudieron perfeccionar, porque aquí todo el mundo galopaba pero nadie tenia en cuenta si el caballo empezaba con una mano o con la otra, y mucho menos como indicar al caballo con que mano quería el jinete que empezara el galope.
Observando otras domas introducieron muchos perfeccionamientos en la doma menorquina, ya sea en el galope, en los pasos de costado y en diagonal, en las piruetas, etc.
Se dieron cuenta que muchas de las domas consideradas internacionales tenían sus orígenes en antiquísimas tradiciones. Por ejemplo: la doma vaquera proviene de los trabajos en los latifundios andaluces, en los que los ganaderos controlaban el ganado con sus caballos y las garrochas.
A pesar de haber introducido la alta escuela en la Doma Menorquina, Joan Pons Martí y Consuelo Marquès Melià nunca han mezclado lo que es la fiesta con lo es la alta escuela, porque la fiesta tiene que ser controlada pero espontánea. En la fiesta por tanto, no se practican aires artificiales.

4. EL TRABAJO REALIZADO SE "GANA" EL PÚBLICO:
Joan Pons Martí, Consuelo Marquès Melià y un amigo (Antoni Marquès Taltavull) juntaron tres caballos domados al estilo menorquín con algunos aires importados de otras domas y empezaron a realizar figuras y números juntos.
El carrusel resultante del trabajo conjunto se mostró en público a nivel de afición y tuvo una gran aceptación, por lo que de cada vez más, recibían invitaciones para actuar siempre que había alguna celebración popular o encuentro multitudinario.
Como en todos los comienzos, había quién mostraba cierto rechazo por el trabajo llevado a cabo por el matrimonio Pons Marquès y su compañero, pero esa misma gente era la que poco después intentó hacer lo mismo con sus caballos.
En esta época se produjo un cambio en la vida de Joan Pons Martí porque dejó de trabajar y vivir en el ámbito rural, lo que comportó que la pista improvisada en Na Marcona para hacer doma, dieran lugar a unas nuevas instalaciones construidas expresamente para dicho fin. Era solo el principio del actual Club Escola Menorquina.

La tercera fotografía nos muestra: la primera actuación en público de Joan Pons Martí, Consuelo Marquès Melià y Antoni Marquès Taltavull. Ferreries, 1976. Cabe destacar la gran expectación que despertó el acontecimiento.

5. ENSEÑAR LO APRENDIDO:
Un cambio de vida producido por el nuevo trabajo de Joan Pons Martí de jornada intensiva se produjo cuando en 1980 aprobó las oposiciones del Gobierno Español, este cambio propició, además de instalaciones mas optimas, mas tiempo para desarrollar sus actividades hípicas.
En esta etapa, bastantes aficionados a los caballos se interesaron en aprender la doma que Joan Pons Martí y sus compañeros habían llevado a la práctica.
Entonces, dada la demanda, empezaron a impartir cursillos de tres meses de duración haciendo tres horas semanales. El primer cursillo empezó día 1 de septiembre de 1979.
Desde 1979 han pasado por el Club Escola Menorquina un total de 333 alumnos repartidos en 96 cursillos de 4 o 5 personas: 174 hombres y 159 mujeres. En estas cifras no se cuentan muchísimos alumnos cuya única intención era una breve preparación para alguna fiesta o algún evento en concreto, o los cursillos del Consell Insular de Menorca dirigidos a las escuelas.
Algunos de estos alumnos compraron caballos y los llevaron a las instalaciones de Joan Pons Martí, lo que permitió hacer carruseles más numerosos y por lo tanto, mas espectaculares.
A los cursillos impartidos en <<Can Joan Marcona>> (nombre con el que se conoce popularmente a Joan Pons Martí) asistía gente de toda la isla, lo que propició el surgimiento de grupos de aficionados al mundo del caballo en todos los pueblos de Menorca.
Con ese aumento de los aficionados al caballo como hobby, Joan Pons Martí empezó a organizar excursiones, algunas de mas de un día de duración, concursos variados donde se probaba la habilidad de los jinetes (sin carácter oficial), etc.


Estos primeros concursos no sólo se organizaron en Ferreries (que fue el primer lugar) sino que con el éxito que tuvieron se organizaron también en Ciutadella, en Maó, en Alaior, etc. Además, hicieron surgir el gusto por la modalidad del salto de obstáculos en Menorca. Podemos mencionar, además, que una de las finalidades de la organización de estas actividades era para terminar con la creencia general que había en Menorca de que el caballo menorquín sólo servia para trabajos agrícolas y para participar en las fiestas, pero Joan Pons Martí sabía que esto no era cierto, ya que creía que era apto para participar en disciplinas que exigen un más alto nivel. Quedó así abierto el camino para que el caballo de Raza Menorquina participara en modalidades de un alto nivel.

En la cuarta fotografía se puede observar: Joan Pons Martí recogiendo un trofeo en una de los concursos en los que participó. Concretamente en Maó, el 1982 con el caballo Jess.

6. SE FUNDA EL CLUB ESCOLA MENORQUINA:
Estos grupos de aficionados surgidos en la isla, se iban reuniendo y organizando diferentes actos, hasta que llegó a considerarse la necesidad de oficializar la situación. Joan Pons Martí siempre colaborando con toda esa gente era uno de los principales impulsores. El primer club que tuvo estatutos oficiales fue el Club Hípic Ciutadella, fundado el 1984 y aunque Joan Pons Martí no es de Ciutadella se hizo socio a él y a toda su familia con la finalidad de apoyar dicha iniciativa tan positiva que impulsó de manera muy especial Joan Marquès Coll. Un año después se fundó el Club Hípic Ferreries, también con el apoyo de Joan Pons Martí y sobretodo de su esposa Consuelo Marquès, la cual firmó como miembro fundador, junto a Josep Martí Barber y Gabriel Martí Barber (Alcalde de Ferreries durante muchos años), entre otros. En el año 1986 Joan Pons Martí oficializó sus instalaciones conviertiéndolas en el Club Escola Menorquina de Ferreries, club del que él ha sido siempre el presidente. Con el tiempo, la mayoría de los pueblos de Menorca han ido creando sus propios clubes: Grup de Cavallers de Maó, Club Hípic Alaior, Club Hípic Ses Ramones (de Mercadal) y la reciente incorporación del Club Hípic Sa Creueta (de Migjorn) y de la Escola Eqüestre Bini Sebani (Ciutadella).

7. EL ESTILO TRADICIONAL DE LAS FIESTAS DE MENORCA SE CONVIERTE EN DOMA MENORQUINA:
A partir de 1986 resurge una antigua idea de Joan Pons Martí, que consistía en poner en pista el estilo de monta que se utilizaba desde tiempos inmemoriales en las fiestas de Menorca, siguiendo el modelo de otras domas y estilos de origen similar.
De esta manera, se reunieron los presidentes de los diferentes clubes hípicos de la isla para llevar a la práctica este proyecto. Con mucho trabajo y esfuerzo, finalmente, en 1989 se llevó a la práctica la primera prueba de Doma Menorquina pasada a reprises y puesta en pista. Esta prueba se celebró en el Club Escola Menorquina y la realizó Consuelo Marquès Melià con el caballo Mendrugo. Se hizo para mostrar el proyecto a los representantes de la Federació Hípica Territorial Balear, la cual dio su apoyo a la empresa.
En 1990 se organizó el primer concurso oficial de Doma Menorquina. Los jueces eran de Doma clásica, pero previamente se habían puesto de acuerdo para juzgar los aspectos especiales que tiene la Doma Menorquina.
En 1991 ya se hizo un campeonato de Doma Menorquina, compuesto de cuatro pruebas (en diferentes clubes de la isla). Desde entonces se han ido organizando cada año y la participación ha ido en aumento.
Además se han ido organizando otros concursos al margen del campeonato, como los organizados dentro de la feria "Fira del Cavall de Raça Menorquina" que se celebra en Mercadal (años 1999 y 2000), el "Trofeu Federació de Doma Menorquina" (año 2000), etc. Durante estos últimos años en Menorca ha habido mucha actividad hípica, se puede demostrar mirando los calendarios oficiales que publica la "Delegació a Menorca de la Federació Hípica Balear": ha habido campeonatos de Doma Menorquina, campeonatos de Doma Clásica, campeonatos de Salto de obstáculos, concursos de enganche, raids, etc.

La quinta fotografía representa: Consuelo Marquès Melià en uno de los concursos de Doma Menorquina. 1994.

8. ESPECTÁCULO ECUESTRE REALIDADES DE MENORCA:
Paralelamente a todas estas actividades, el Club Escola Menorquina ha seguido creando carruseles y haciendo exhibiciones en público cada vez que había algún acontecimiento lo propiciara.
Además, durante el verano de los años 1983 y 1984 surgió la oferta de entretener durante unos minutos al público asistente a una gran sala de fiestas donde se ofertaba un espectáculo dos noches cada semana de cara al turismo. Se colocaron dos caballos en el pasillo (muy cerca del público) y uno sobre el escenario (con la iluminación de los focos y la espctacularidad de situarse muy por encima de los espectadores). Dichos números tuvieron una gran aceptación entre el turismo de la isla, que sabia de la existencia de las fiestas con caballos pero que no podía ver ningún caballo si no coincidían sus fechas de vacaciones con las de alguna fiesta.
Cuando acabó el contrato con esa sala de fiestas, Joan Pons Martí y Consuelo Marquès Melià decidieron arriesgarse y preparar un espacio donde poder ofrecer un espectáculo únicamente de caballos, para el turismo.
En 1987 tuvo lugar la primera temporada del "Espectacle Eqüestre Realitats de Menorca" en el que se muestra como se preparan los caballos para participar en las fiestas tradicionales de Menorca, un carrusel de caballos de "Pura Raça Menorquina", un caballo con riendas largas, un potro en proceso de adiestramiento, se muestran los distintos carruajes de tracción animal que ha habido en la isla de Menorca y un carrusel de caballos españoles domados al estilo menorquín.
Este espectáculo ha llegado a su 13 aniversario con muy buena salud gracias a la gran aceptación que ha tenido entre el turismo y la gente menorquina, hasta el punto que ha llegado capital extranjero para invertir en la misma idea y se ha creado un espectáculo ecuestre de características similares.

En sexto lugar se presenta una fotografía donde se puede observar: Joan Pons Martí con algunos de sus alumnos realizando una de las muchas actuaciones del ESPECTACLE EQÜESTRE REALITATS DE MENORCA.


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