HISTORIA DEL CABALLO DE RAZA MENORQUINA

Escribir sobre la historia del caballo menorquín en un articulo dirigido a personas entendidas en el mundo del caballo, no tendría sentido si no fuera por el hecho de que hay la sensación de que hay un vacío de información escrita sobre las personas que intervinieron, los motivos, y las iniciativas que culminaron con el inicio del Registro Fundacional del caballo de raza menorquina el diciembre de 1987 por el Consell Insular de Menorca, y de la admisión en el Registro-Matrícula de Caballos de Pura Raza por el Ministerio de Defensa a través de la Jefatura de Cría Caballar, el diciembre de 1988.

Durante el transcurso del articulo surgirán de nuevo una denominación muy antigua y con muchos lazos afectivos, la de Cavall Menorca (Caballo Menorca), para mencionar a todos los ejemplares que dieron origen al Cavall de Raça Menorquina (Caballo de Raza Menorquina).

La gente que se ha relacionado con el mundo rural de Menorca siempre ha tenido la convicción de que el caballo que había en Menorca era una raza propia, el cual, a lo largo de la isla era denominado como "cavall menorca", se tenia claro que caballos por sus orígenes eran considerados "cavall menorca" y cuales eran mezclados o de otras razas, y todo ello sin otro conocimiento del que tenían sobre los animales que había en la isla y sin necesidad de ninguna acreditación documental, eran tiempos en los que la palabra valía tanto como un documento.

Todas las razas de caballos han surgido como fruto de criterios de cría para conseguir un tipo de caballo que responda al que se espera de él. En nuestro caso no podemos explicar la existencia en Menorca de un caballo de raza propia, sin tener en cuenta el protagonismo que tienen en las Fiestas de cada pueblo de la isla. El referente a las Fiestas está justificado por lo que ha supuesto, en tiempos pasados, para el mantenimiento de un caballo de silla fantasioso y elegante en épocas en las que los animales eran valorados por su capacidad de trabajo agrícola o de transporte.

En Menorca las generaciones que nos han precedido han sabido preservar el caballo y reproducirlo encontrando el punto de equilibrio del trabajo y de la Fiesta, de hecho cuando se habla con las personas mayores para indagar sobre el caballo no se vislumbra ninguna duda sobre como prefieren y preferían sus padres y abuelos al caballo para participar a la Fiesta, ni sobre su Menorquinidad.

La confirmación de la existencia de la raza a partir del análisis zootécnico de los caballos y yeguas de la isla de Menorca facilita la conclusión del estudio de la documentación histórica que ha sido realizada por personas especialistas en historia, material documental parece ser que no falta para determinar la influencia de las distintas épocas de la historia de Menorca, algunas de ellas, como el período islamita (902-1287), suficientemente duraderas y con un bagaje cultural, económico y social lo bastante importantes para dejar rastro en la genealogía de los équidos. No tenemos que profundizar ahora sobre la influencia de la sangre de los caballos Árabes sobre la mayor parte de las razas de caballos de sangre caliente, pero no es una hipótesis a descartar que la presencia en Menorca durante casi trescientos años de un pueblo con capacidad para fundir su cultura islamita y la tierra que ocupaban, y que cuidaba y criaba de sus caballos como deber religioso, dejara fijado en los caballos de la isla el tipo de carácter de la raza mas antigua del mundo.

También el establecimiento de caballerías por el rey Jaume II de Mallorca el 1301, con la sabida obligación de disponer permanentemente de un caballo de guerra preparado para defender la isla tiene que haber influido sobre los caballos y las costumbre ecuestres de Menorca. El caballo tendría que ser necesariamente ágil y manejable para moverse por una Menorca sin caminos y llegar con rapidez al encuentro del enemigo y replegarse velozmente. Son muchas las opiniones que ven en esta disposición del rey Jaume II el origen de las Fiestas y juegos ecuestres de la isla.

De los períodos ingleses (1713-1756, 1763-1782 y 1798-1802) no se puede considerar ninguna influencia directa porque no llevaron caballos a la isla. Conviene esclarecer no obstante la confusión que haya podido originar el gusto de los británicos por los caballos y sus pura sangre ingleses cuando se relacionan con su estada en Menorca porque esta raza de magníficos caballos aparece en Inglaterra coincidiendo con la presencia británica en Menorca.

Del corto período francés (1756-1763) tampoco hay constancia sobre intervenciones en la cría de los caballos en la isla. Si que influyeron sobre las guarniciones de enganche, como por ejemplo: el collar de "banyes".

Otro aspecto a considerar para entender los orígenes del gusto de los habitantes de la isla por el caballo de silla es la realidad de la red de caminos de Menorca los cuales en su mayoría hasta mediados del siglo XIX no permitían el paso de carruajes y todo el transporte de personas y mercancías tenia que hacerse a lomos de équidos. Sobre este punto no se puede dejar sin remarcar la existencia del "Camí de Cavalls" (camino que rodea el perímetro de la isla que inicialmente tenia funciones militares) como vía de transito de caballos de silla, contribuyendo a hacer habitual la imagen de los jinetes en Menorca. No obstante el campo de estudio que mas información puede aportar sobre la influencia reciente sobre los caballos menorquines, es el de las paradas de sementales del Estado establecidas en Menorca, las que por medio de testimonios orales recogidos si han incidido sobre las últimas generaciones de caballos.

La realidad de la influencia de caballos de procedencia diversa sobre el caballo menorquín es un hecho incontestable. Pero también es cierto que ninguna raza de caballos del mundo puede acreditar la pureza de la raza en el sentido de que no ha recibido la influencia de otras razas. Las denominaciones, Pura Raza Española o Pura Sangre Inglés, por ejemplo, crean confusión a quien lo interprete como que aquellos caballos siempre han existido con aquellas características y no han cambiado a lo largo de los años si no es por criterios de selección en la cría.

Evidentemente no es así, todas las razas conocidas se han creado a partir del reconocimiento, un momento dado, de la existencia de un colectivo de caballos que se había estabilizado en unas características morfológicas determinadas, las cuales lo diferenciaban de otras razas o colectivos de caballos. Y es a partir del registro de una raza cuando se puede acreditar que se han cerrado las puertas a todo cruce con ejemplares de otra procedencia y que la mejora vendrá por el buen criterio de criadores en la selección genética y morfológica de los reproductores para conseguir reforzar las características de la raza y conseguir ejemplares que satisfazcan las expectativas que desean.

Como se ha mencionado en el estudio riguroso de los documentos corresponde a los especialistas y son ellos en todo caso quienes deben extraer las conclusiones, el hecho de comentar algunos no tiene otra pretensión que la curiosidad por saber si la realidad del caballo que tenemos tiene una larga historia detrás o es un fruto reciente. Pero en todo caso tenemos la fortuna de que las influencias de distintas razas y los criterios de selección de los menorquines, siempre buscando el caballo de silla, ligero, estofado y movido, han creado un tipo de caballo que ha merecido la confirmación oficial del reconocimiento de raza propia por parte del organismo Cría Caballar.

Como es el caballo en los años ochenta:
El caballo Menorca de principios de los ochenta era morfológicamente idéntico al actual, no podía ser de otra manera, la única variación consistía en la capa, todo el mundo admitía que tan Menorca era un caballo alazán, como un caballo castaño, o uno de negro. Igual pasaba con las manchas blancas, en la cara o las extremidades. Eran aceptados por igual sin otra cuestión que la preferencia estética de cada propietario.

Ya entonces el número de caballos negros superaba significativamente el del resto de capas, aunque no dejaba de haber quien afirmaba que la capa autentica en la raza menorquina era la castaña.

La década de los ochenta fue para el mundo del caballo en Menorca, una etapa merecedora de ser clasificada como histórica, a lo largo de aquellos años se iniciaron muchos de los procesos que han influido decisivamente en la mejora de la equitación y de los caballos.

En la fiesta empezaron a salir bastantes caballos cruzados con otras razas, principalmente trotones e hijos de ingleses. Este incremento en el número de caballos no considerados "Menorcas", suponía un riesgo elevado de influencia negativa sobre la raza propia, que no tenia otra solución que registrar documentalmente el origen de los caballos, y eso solo pasaba por el reconocimiento oficial de la raza.

Paralelamente se inició la creación de clubes hípicos por toda la isla, los cuales ampliaron la práctica de las modalidades ecuestres a la vez que introdujeron en Menorca un número significativo de caballos españoles y algunos árabes. Esta situación desequilibraba lo que siempre había sido el mundo del caballo en la isla, el uso limitado a la fiesta y a algunas tareas agrícolas. De repente el caballo de silla pasó a ser utilizado durante todo el año, y en modalidades hasta entonces no practicadas en la isla.

El riesgo que suponía esta situación para el caballo Menorca no pasó desapercibido por los que habían creado el peligro y de aquí nació el interés de los clubes para conseguir el reconocimiento y registro de nuestro caballo.



Interés por conseguir el reconocimiento de la raza:
El estudio sobre los caballos Menorca, por lo que decían los hombres mas entendidos en caballos, a los que se pedió información sobre los orígenes de los caballos, parece ser que ha sido un propósito frecuente entre algunos aficionados a los caballos. Todos estos intentos no llegaron a su fin, por lo que se sabe, de la recogida de datos sobre los orígenes, nombre, y características de los caballos y no se presentaros a ningún organismo oficial para su estudio, de los últimos que hay constancia son de Lluís Guasch y de un joven de apellido De Olives, en aquellos entonces estudiante de veterinaria. También Antoni Roca antes de participar en el estudio del doctor Belda recogió algunos datos.

En todo caso se tendría que intentar recuperar dicha información y añadirla, si es de interés, a la historia del caballo menorquín.

Por parte de los clubes hípicos, tenían en común el objetivo de investigar la raza Menorca de caballos.

En aquella época los clubes se reunían periódicamente en Mercadal para tratar sobre la regulación de las nuevas actividades que organizaban, pruebas de cross, de doma menorquina y Caballo Menorca, y en una de ellas Pito Costa, por entonces regidor de cultura del Ayuntamiento de Maó, informó de la petición de colaboración de dos estudiantes de veterinaria para organizar la visita a Menorca del vocal de la Comisión del Registro-Matrícula de caballos de Pura Sangre y Razas Puras Sr. Antonio Sánchez Belda.

La propuesta de que sea el señor Belda quien haga el estudio del Caballo Menorca se produce de forma paralela a través del profesor Sañudo de la facultad de Zaragoza a los estudiantes de veterinaria Antoni Roca y Jordi Combalia los que habían manifestado interés por estudiar la raza de los caballos, y del Delegado de Cría Caballar en las Baleares sr. Jover al Club Hípic Ciutadella cuando se le pidió el camino a seguir para conseguir el reconocimiento del Caballo Menorca.

Implicación de Cría caballar y del Consell Insular de Menorca:
Con las dos iniciativas, que prácticamente coinciden en el tiempo, se consiguió en definitiva, que la Jefatura de Cría Caballar, el organismo competente para estudiar la evolución de las razas caballares selectas y ampliar el número de estas razas inscritas en el Registro Matrícula de Caballos de Pura Raza, designe uno de los más prestigiosos zootécnicos para realizar un estudio de campo sobre el caballo menorquín.

Para llevar a la práctica este proyecto los clubes asumieron inicialmente la financiación de la estancia del Sr. Belda mientras se pide al Consell Insular de Menorca que haga su iniciativa para conseguir el reconocimiento del caballo. El conseller de Agricultura, Ramon Orfila Pons acoge con estusiasmo la propuesta y con el visto bueno del Presidente, Tirso Pons se compromete a institucionalizar, patrocinar y gestionar todas las actividades necesarias para conseguirlo.

Con Cría Caballar y el Consell Insular se consiguió implicar las dos instituciones que por si mismas auguraban el éxito del proyecto, hecho que animaba a realizar todo el trabajo que había por delante.

Tan solo quedaba seleccionar una serie de caballos representativos del conjunto de la isla, que estuviesen en establos de fincas de fácil acceso para aprovechar al máximo la estancia del Sr. Belda. Entre los caballos, yeguas y potros que los clubes seleccionaron los había de capa negra, castaña y alazán, descendientes de las principales familias de caballos Menorca reconocidos como tales.

Como ya se ha mencionado, la selección de caballos y yeguas a visitar se hizo según criterios de representatividad en relación al conjunto y de facilidad de acceso y por supuesto que estuviesen considerados como caballos Menorca. No se hizo ninguna convocatoria ni anuncio público ni general para que se presentaran ejemplares para ser reseñados.

En aquella época la susceptibilidad de la gente del mundo del caballo era un factor a contemplar y mas de un malentendido tuvo que resolverse explicando que aquella selección no presuponía ningún privilegio para los escogidos ni desprecio para los no visitados. Durante los meses de Junio y Julio de 1986 a medida que trascendía la iniciativa del estudio del caballo menorquín iban en aumento las críticas a los organizadores de la visita del Sr. Belda sobre la autenticidad del modelo de caballo que se proponía. Estas críticas decían que el auténtico caballo Menorca no era el negro sino el castaño y que los caballos actuales no eran tan "Menorcas" como los de antaño, hasta se cuestionaba si los orígenes de alguno de los ejemplares seleccionados. Estaba bien claro que los organizadores no inspiraban mucha confianza a algunos que durante muchos años se habían sentido depositarios de la continuidad de la raza y veían en estos más un peligro que no una ayuda.

Haciendo una lectura positiva de esta actitud, se puede considerar como una reacción de defensa ante la incertidumbre que producía la iniciativa de unos cuantos que con el funcionamiento de los nuevos clubes hípicos removían los cimientos del mundo del caballos.

Estudio de campo, julio de 1986:
El Dr. Antonio Sánchez Belda es vocal-comisario de la comisión del Registro Matrícula de Caballos de Pura Raza, inspector del cuerpo nacional veterinario y especialista de reconocido prestigio en zootecnia. Realizó estudios durante los días anteriores y posteriores a las fiestas de Mercadal, en Julio de 1986, acompañado por representantes de los clubes. Vino acompañado por su esposa y no quiso cobrar nada por su trabajo, aunque obviamente se le pagó la estancia y el viaje.
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Lo que si tenían claro los organizadores era que enseñarían al Sr. Belda los ejemplares que había y que en todo caso la realidad de la preponderancia del negro sobre el castaño y el alazán era fruto del proceso de selección sobre el que nadie había intervenido.

A pesar de lo expuesto anteriormente, la acogida en las fincas visitadas fue amable y cordial y contribuyó a dejar constancia de la seriedad de la iniciativa.

El grupo que realizaba las visitas estaba formado por el Sr. Belda, los estudiantes de veterinaria Antoni Roca y Jordi Combalia, el veterinario Antoni Orfila y representantes del club de la zona visitada: Pito Costa, Toni de Son Morro, Joan Pons Martí (de la Marcona), Joan Marquès, Nenso Pons y Sisco Marquès.

La dinámica de la observación siempre era la misma, nos presentábamos, el Sr. Belda observaba los animales y anotaba en una libreta con unas fichas de campo las características del ejemplar. Se le indicaban los orígenes genealógicos, pero el no les hacia mucho caso. El número de caballos y yeguas reseñados oscila entre los setenta y seis y los setenta y uno según la fuente consultada. Además de ver y reseñar los caballos el Sr. Belda asistió al Jaleo del sábado de las fiestas de Mercada y se interesó por ver ejemplares de las otras razas autóctonas, gallinas, corderos y vacas.

El objetivo también estaba claro: determinar más allá de las peculiaridades individuales de cada producto si el conjunto de animales presentados constituían o no una raza caballar. La conclusión la comunicó en la conferencia celebrada el domingo 20 de Julio de 1986 en el Casino 17 de Gener de Ciutadella a la que asistieron un número importante de personas interesadas en conocer la opinión del Sr. Belda.

Aquí hay una muestra de una serie de fragmentos extraídos de la trascripción literal de la conferencia del señor Belda que sintetizan el contenido de la misma:

He visto 76 productos de un colectivo que tiene un conjunto de caracteres comunes, por no decir iguales, con una variabilidad quizás menor que razas consagradas, que después de ver estos animales.

La primera pregunta que me piden que me formule, es si este conjunto caballar es una raza o no es una raza, ¿ es una raza o un conjunto de caballos yeguas y potros que se encuentran en un medio determinado que es la isla de Menorca?.

Yo vengo a decir con gran satisfacción para ustedes y para mi, que es una raza caballar, una perfecta y auténtica raza caballar, que en conjunto no tiene mas variabilidad, más divergencia individual, más dispersión dentro de su población que cualquier otra raza de caballos en el mundo.

Bien, sentado el hecho real que existe una población caballar adscrita a un medio particular que es la isla de Menorca, podemos llegar a la conclusión sin duda alguna que es una raza, no fijada, ambiental , pero raza,...

Existe la raza caballar menorquina. Yo este es el termino o la determinación o la nomenclatura, que pienso darle, raza de caballos menorquina o raza menorquina de caballos, y no Menorca ni mucho menos Minorca,...

la raza que tienen ustedes y la tienen ustedes en sus manos, yo no me la he inventado, yo no me he sentado en mi despacho y me he puesto a pensar y se me ha ocurrido escribir unas líneas y he dicho existe una raza en Menorca, de caballos, no la he visto la he pateado, la he visto en el campo, y la he visto en sus manos, ustedes la tienen y esa es la raza....

La descripción de la raza, es tal como es, y el estándar racial es el código de perfeccionamiento de esa raza. Es decir que exigiremos o se deben exigir unas características que es muy posible que algunos individuos no la tengan y por eso no se les considere como tal raza, pero precisamente porque se pide algo más que existir en Menorca y de ser de capa negra, por ejemplo...

para mi digo para mi, ustedes harán lo que quieran, la raza Menorquina es una raza de color negro peceño, peceño, con manchas blancas en mayor o menor proporción según entiendo la aproximidad o la proximidad de la ...................... no quiero decir pureza pero si la proximidad a ese conjunto que estoy viendo que podríamos llamar como más representativo de la raza, es decir un animal se aproxima tanto mas a la perfección en este aspecto cuanto menos blancos tiene...

Bueno, vamos a ver yo no aconsejo nada, ustedes son los criadores ustedes hagan lo que quieran, así de sencillo pero es que da la casualidad, que tienen ustedes un caballo, con una capa, que no he dicho negra, que he apellidado lo negro, he dicho negro peceño, ojo, negro peceño, que es una particularidad del negro, que si, es la única raza en el mundo que tiene uniformidad de capa, no hay más que otra negra en Austria, y además en una pequeña población como esta; Y que tienen ustedes la posibilidad de dar a conocer como una raza con una etiqueta y con un marchamo y con una funda de presentación que la van a conocer todos.

Porque haya un pequeño porcentaje de animales de otro color, entiendo que en favor del general, no digo que no sean puros, eso ya es discutible, pero que en favor del colectivo, merece la pena sacrificar estos en beneficio de los demás.

Ah, voy a decir otra cosa de carácter general y es que también como he podido comprobar que cuando se da una capa que no es negra aparecen unos caracteres que tampoco son de la raza, es decir que va asociado , el no negro mejor dicho va asociado a la heterodoxia dentro de la raza; va asociado a la divergencia y al distanciamiento, a la distorsión del patrón típico de la raza, y claro hay caballos, yo alazanes no he visto más que uno , y era muy bueno, bueno he visto algunas yeguas que ves: un caballo que es convexo, una grupa redondeada, horizontal , con la cruz elevada etc. que tiene otra cosa además de Menorquina, quizás el no experto no lo deduzca no lo diagnostique, no lo llegue ha ver, pero el experto si que lo deduce lo vemos perfectamente. Entonces yo creo, pero en fin la palabra es de ustedes, creo que no merece la pena por unos cuantos animales el meterlos, crear el cisma meter la heterodoxia dentro de una cosa que es perfectamente ortodoxa, que es perfectamente uniforme...

PREGUNTA: El caballo en Menorca, ¿ que piensa usted que es una sola raza o hay dos o tres razas mezcladas?

RESPUESTA: Una sola raza y vamos que chutamos, eh, una sola raza y vamos que chutamos. El pretender sacar estirpes y que uno es de torre no se cuantos y otro de no sé que, es un total absurdo, porque yo al más experto local, yo le coloco cinco caballos y que me diga, si lo sabe naturalmente, que si quien es torre don Gimeno y tal ................................. es una sola raza, más o menos, que algún semental ha tenido más o menos influencia, eso hay que reconocerlo.

PREGUNTA: Hay mucha mayoría de negros, eso quiere decir que ahora se va más al negro, pero hace setenta años...

hace setenta años existían una serie de caballos que no existen hoy ya. ( comentario del preguntador ) Bueno, pero si ha cambiado por evolución, hace setenta años el caballo español, el célebre español que están ustedes montando, era un caballo castaño, la mitad de lo que es ahora, y un caballo ligero, más bien ligero, más bien ágil y tal. Ahora lo ve usted, un caballo macizo con un porcentaje elevadísimo del 60/70 % de tordos y un pequeño porcentaje de castaños, muy pequeño porcentaje de negros.


Acabada la exposición del Sr. Belda la satisfacción era generalizada, se acababa de escuchar de la persona más autorizada sobre la materia, que el caballo Menorca reunía los requisitos para ser propuesta en el Registro Matrícula para ser reconocida como una raza propia. El trabajo realizado hasta el momento quedaba compensado con creces con las palabras del Dr. Belda, y el que vendría a continuación se realizaría con más motivación.
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De todo lo que propuso el Sr. Belda sólo dos cosas considera el autor que se tendrían que replantear:

La denominación de la asociación (Associació de criadors i propietaris de cavalls de raça menorquina), porqué el nombre no representa a todas las personas vinculadas con el caballo menorquín, está en masculino y no todo el mundo cría o tiene en propiedad y la otra, relacionar tan explícitamente el caballo con el Jaleo por el hecho de los "bots", sin querer negar la realidad de la trascendencia de la imagen de este caballo engalado y montado para las fiestas.


Bibliografía:
( Fragmento de la conferencia dada por Joan Marquès Coll, en las jornadas sobre el caballo menorquín celebradas en Mercadal el noviembre de 1999, adaptado para ser publicado en el número 45 de la revista: "SEMBRAM MENORCA", editada por "Unió de Pagesos").

Agradecimiento:
El Club Escola Menorquina agradece a Joan Marquès Coll su colaboración en la elaboración de esta página.

 

 

 

 



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